Hacía varios días que estábamos peleados, para amigarnos planeamos un viaje con mi novio a la ciudad de Barcelona.
Llegamos al hotel previamente reservado e inmediatamente decidimos ducharnos porque durante el viaje sufrimos mucho calor.
Me despojé de la ropa y abri la ducha, él por su parte me pidió para ducharnos juntos, a lo que acepte gustosa, al verlo junto a mi tan alto, delgado y con esa hermosa verga colgando flácida entre sus piernas me calentó de sobremanera.
El agua fresca corría sobre nuestros cuerpos. Estiré mis brazos para alcanzar a rodear su cuerpo, ya que soy bastante más pequeña y le pedí un beso.
Nos besamos apasionadamente como para reconciliarnos. Él con sus manos me rodeo primero la cintura, luego las bajó hasta mis glúteos y me despegó del piso pidiéndome que rodeara su cintura con mis piernas.
Así lo hice, entonces mi culito quedo expuesto a su verga que se encontraba parada y a punto. Sentí el calor del glande rozándome las nalgas. Me volví loca, le besaba el cuello y las orejas.
Jose puso en dedo en forma de gancho e introduciéndomelo en el agujerito intentaba levantarme más alto, en principio no me agrado, pero así consiguió agrandarlo un pocho mientras mi conchita se restregaba en los pelitos de su vientre.
Apoyó la cabezota de su fija en el baño y aflojando sus manos me dejaba caer un poquito, yo agrietaba las piernas con fuerza a su cintura pero igual me iba ensartando con la cabezota caliente, muy dura y empapada. El ano me latía y parecía que iba a estallarme con sexo, completamente abierto pedía a gritos ser penetrado.
Cuando ya la había colocado toda comenzó a caminar conmigo a gatas, ensartada hasta los huevos y empapados así me volcó en la cama. El siempre encima de mi sin sacarla bombeo con fuerza, cada vez más profundo, separándome los glúteos para ir al máximo.
Lo sentí venirse, su miembro latía y mi culito era todo suyo en una entrega total. Su semen comenzó a brotar aún teniéndola adentro y corría por mi raja hasta mojarme la espalda.
Nos besamos muchas veces más y fuimos nuevamente a ducharnos.
Con el mini jabón del hotel me froté las teta, piernas, la ingle, el culo, entonces note lo dilatado que estaba mi ano, entraban dos dedos sin dificultad. Deje correr mucha agua fría sobre mi espalda y que fuera recobrando su estado normal.
Jose se jabonaba las pelotas y el vientre, su Polla flácida colgaba como si fuera de trapo.
Me pidió que le enjabonara la espalda, deslicé al jaboncito por ese lomo hermoso, glúteos pequeños y firmes. Cuando terminé de hacerlo se dio la vuelta y me lo agradeció con un beso. Entonces vi que su verga estaba comenzando a levantarse. Me invadió una sensación encontrada de lujuria y temor a que cogiera nuevamente mi culito en recuperación. Pero esta vez le tocaría a mi coñito. Me moría de ganas y él lo sabía.